boletas-de-primarias

Por Leandro Querido.

Titular de Transparencia Electoral.

Politólogo (UBA).

Debemos entender por “barrera electoral” o “legal” cuando la participación de los partidos o listas en la distribución de las bancas en juego depende de un mínimo de votos.
En este sentido corresponde diferenciar la “barrera legal” de la “barrera real”. Esta última no está contemplada en la norma electoral pero efectivamente se cumple en casos en donde las circunscripciones son pequeñas o medianas. Por ejemplo, si en un distrito que se rige por el sistema proporcional solo hay 3 bancas en juego el piso de votos al que debe acceder una lista para “dhontear” es muy alto.
En definitiva, las barreras electorales buscan algunos efectos, entre ellos podemos mencionar  por ejemplo el de excluir a los partidos más pequeños, otorgarle de este modo ventajas a los más grandes o al más grande para alcanzar cierto efecto de concentración en el sistema de partidos como así también favorecer la formación de una mayoría en los ámbitos legislativos.
Según lo establece el artículo 45 de LEY DE DEMOCRATIZACION DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA, LA TRANSPARENCIA Y LA EQUIDAD ELECTORAL (Ley 26.571) sólo podrán participar en las elecciones generales, las agrupaciones políticas que para la elección de senadores y diputados de la nación alcancen como mínimo un total de votos, considerando los de todas sus listas internas, igual o superior al uno y medio por ciento (1,5%) de los votos válidamente emitidos en el distrito de que se trate para la respectiva categoría.
En las elecciones primarias se eligen diputados nacionales y en algunos distritos senadores nacionales. En cada uno de los 24 distritos las fuerzas que compitan deberán alcanzar el 1,5%. Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, si tomamos los datos de la última elección nacional podríamos concluir que se trata de 27.000 votos, unos 3,6 votos por mesa o 1.800 votos por Comuna.
En la provincia de Buenos Aires los números se disparan. Las listas deberán alcanzar unos 165.000 votos, unos 5 votos por mesa. Las características particulares de esta provincia hacen que un distrito como Almirante Brown tenga más de 1.100 mesas mientras que en la localidad de Castelli no superen las 30.
Si tomamos el ejemplo de la Ciudad de Buenos Aires notamos que las encuestas no reflejan la intención de voto de muchas listas. Este escenario parece concentrarse en 3 tercios, en donde el PRO, UNEN y el FPV se llevarían la mejor parte. Si contemplamos los márgenes de error podríamos inferir que de las 13 listas que compiten hay 10 que podrían quedar al margen de las elecciones de octubre, aunque esto puede resultar muy exagerado si tomamos en cuenta los datos de las primarias del 2011: aquí de 12 listas 11 alcanzaron el piso para competir en octubre de ese año.
Por último, podemos dar cuenta de la división de la izquierda en cuatro listas separadas lo que seguramente traerá efectos negativos para esta.
  Los resultados electorales darán su veredicto este 11 de agosto y a partir de allí se abrirá el debate en torno a la barrera electoral, para algunos esta es muy alta y restrictiva, para otros es necesaria y moderada y estarán también los que argumentarán que deberá elevarse como en el caso de algunas experiencias exitosas como la alemana que han ubicado este umbral electoral en el 5%. Sin embargo, también se trata de que los partidos políticos asuman las nuevas reglas electorales con la intención de hacer más competitivas sus chances de acceder a la distribución de las bancas en juego.
En definitiva, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias como toda iniciativa incipiente cumple parcialmente con sus objetivos. Los actores políticos todavía no comprenden que este sistema premia al que habilita la competencia interpartidaria o intrapartidaria. En este sentido el accesible piso 1,5 podría generar un particular y contradictorio efecto: por un lado, no incentiva a las agrupaciones menores a conformar frentes que habiliten la competencia interna, por el otro, si bien estas pueden acceder al 1,5% de los votos para competir en las generales su papel aquí prácticamente es testimonial y marginal.
Los cambios en la reglas electorales motivan cambios en los partidos que conforman la arena política; las primarias están dando sus primeros pasos y la supervivencia de muchas organizaciones políticas dependerá de su adaptación al nuevo medio.

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